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Estudios financiados por la industria de bebidas tienden a alcanzar conclusiones sincronizadas con sus propios intereses. Este resultado es producto de un análisis realizado por el Médico investigador del Children's Hospital Boston David Ludwig, MD, PhD, publicado en Internet en la edición del 9 de enero de PLoS Medicine.
Ludwig y sus colegas comenzaron buscando artículos científicos en Medline acerca de refrescos, jugos y leche, publicados desde 1999 hasta el 2003.
Encontraron 111 artículos en los cuales se observaban efectos en la salud de los seres humanos y habían declarado patrocinio financiero. Para controlar y evitar ellos mismos estar prejuiciados, dividieron el trabajo de la siguiente manera: un investigador, desconociendo las conclusiones de esos estudios, averiguó de dónde provenían los fondos para financiarlos; otros investigadores, sin conocimiento de la fuente de financiamiento de dichos estudios, clasificaron las conclusiones de esos artículos como "favorables", "neutrales" o "desfavorables".
Como fue ampliamente informado a través de diferentes medios de comunicación, lo que encontraron los investigadores fue que aquellos estudios financiados exclusivamente por la industria fueron de cuatro a ocho veces más probable que alcanzaran conclusiones que fuesen favorables a los intereses financieros de los patrocinantes, en comparación con los estudios no financiados por la industria.
Los resultados fueron especialmente llamativos en estudios de intervención, tales como aquellos en los que entregaron directamente las bebidas a la gente y examinaron sus efectos: ningún estudio financiado únicamente por la industria tuvo conclusiones desfavorables, comparados con 37 por ciento de los estudios independientes. Las predisposiciones para obtener ciertos resultados pueden ser de muchas maneras, incluyendo el diseño tendencioso de las preguntas de la investigación, o simplemente no publicando resultados desfavorables, dice Ludwig quien dirige el Programa Peso óptimo de por vida del Children's.
Considera que las implicaciones son serias, ya que los estudios de nutrición influencian las pautas para dietas, programas de intervención en nutrición, regulaciones gubernamentales por los efectos de comidas y bebidas sobre la salud. "Si la ciencia está comprometida por conflictos de intereses, eso constituye una amenaza de primer orden a la salud pública", expresa Ludwig.
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