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"No se encontró ninguna evidencia de que el ver la televisión es beneficioso para el desarrollo del cerebro del niño lo cual es contrario a lo que dicen ciertas promociones comerciales y la percepción errónea de algunos padres de familia," dijo Marie Evans Schmidt, PhD, autora principal del estudio.
El estudio analizó datos de 872 niños del Proyecto Viva (Project Viva), un grupo de estudios de madres y sus hijos. Visitaron a las madres y los bebés inmediatamente después de que nazca el niño, a los 6 meses y a los tres años de edad mientras las madres llenaban unos cuestionarios y los enviaban por correo describiendo los hábitos o costumbres del niño de ver televisión cuando ellos tenían 1 y dos años de edad. El estudio fue realizado por investigadores del Centro de Medios de Comunicación y la Salud del Niño (Center on Media and Child Health) del Hospital de Niños de Boston y el Departamento de Prevención y Cuidado Ambulatorio (Department of Ambulatory Care and Prevention) del Colegio Médico de Harvard y la empresa Cuidado de la Salud Harvard Pilgrim (Harvard Pilgrim Health Care).
El estudio es el primero en investigar la relación a largo plazo entre el ver la televisión de los niños desde el nacimiento hasta los 2 años de edad y el resultado de exámenes de aptitud sobre el lenguaje y visual motriz a los 3 años de edad. Estos valores fueron calculados usando el examen III del Vocabulario de Cuadros de Peabody (PPVT III) (Peabody Picture Vocabulary Test III (PPVT III) y el examen de amplia cobertura de la Evaluación de las Aptitudes Motriz-Visuales (Wide-Range Assessment of Visual Motor Abilities (WRAVMA). El examen PPVT III mide el vocabulario receptivo y se lo correlaciona con el cociente de inteligencia (IQ) mientras que los exámenes WRAVMA estudian el motor visual espacial, y las habilidades motoras finas.
Los investigadores controlaron los factores socio-demográficos y ambientales que se conocen que contribuyen al desarrollo cognitivo del bebé, incluyendo la edad de la madre, educación, ingresos de la familia, estado civil, número de hijos y depresión después del parto y el sexo del niño, raza, peso al nacer, índice de la masa corporal y hábitos para dormir. Usando modelos de regresión lineal, los investigadores equipararon las influencias de cada uno de estos factores y calcularon los efectos independientes de ver la TV en el desarrollo cognitivo de los bebés. Una vez que estas influencias fueron aisladas, las asociaciones en los datos crudos (raw data) entre el aumento de ver televisión en el bebé y los resultados cognitivos más pobres desaparecieron.
"En este estudio, el ver la TV por si solo no tuvo efectos medibles en la cognición", dijo Elsie Taveras, MD, MPH, autora principal del estudio y pediatra en el Hospital de Niños de Boston (Children's Hospital Boston). "La mejor manera de considerar el ver la TV es como un marcador o indicador para muchas otras influencias familiares y ambientales, las cuales por si solas pueden ser perjudiciales para el desarrollo cognitivo".
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