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| Melvin |
Cuando el niño de 9 años Melvin Trujillo llegó en avión al Children's Hospital Boston procedente de su hogar en Acajutla, El Salvador, para una cirugía de corazón abierto durante el pasado mes de febrero, nadie se esperaba que aquel niño aletargado, de color azul, no sólo en su piel sino en espíritu, terminaría robando los corazones a tantos miembros de nuestro personal. A su llegada, Melvin apenas podía caminar, estaba extremadamente débil, pesaba sólo 39 libras y tenía una estatura de apenas 3'4.
Nació con un defecto congénito en el corazón llamado Atresia Tricuspídea el cual consiste en que el lado derecho de su corazón no se desarrolló simétricamente con respecto al lado izquierdo. Los hospitales en El Salvador no están equipados para realizar la cirugía que Melvin necesitaba, pero en el Children's recibió esta operación al poco tiempo de haber llegado, y todo esto fue posible gracias al médico Emile Bacha, MD, quien donó su tiempo para practicar el procedimiento de Fontan que mejoró la calidad de vida de Melvin y aumentó su expectativa de vida en décadas.
Melvin había sido inscrito en la organización Gift of Life New England, y después de 2 años recaudando fondos en conjunto con estudiantes de la Universidad de Boston miembros del Rotaract Club, el esfuerzo valió la pena. Recaudaron suficiente dinero como para patrocinar a un niño que padeciera una condición cardíaca, cuya vida corriera peligro y tuviese que ser transportado a Boston para recibir la cirugía. El nombre de Melvin estaba de primero en esa lista. Karen Jacobs, Profesora Clínica de la Universidad de Boston y consejera del Rotaract, dice que "el personal de Cardiología y el Children's donaron todo su tiempo, energía y amor para mejorar la situación de vida de este niño".
Después de la cirugía el color de Melvin volvió a la normalidad y su ánimo también mejoró. Ahora podía hacerle frente a un nuevo obstáculo: sobreponerse a la fascinación que le producía la televisión norteamericana, de la cual se hizo fanático mientras esperaba por la cirugía. Poco tiempo después, Melvin comenzó a pasar cada momento posible en la sala de juegos del piso 8 Este. "Estaba montado en el carrito Big Wheels por los pasillos, estrechando las manos y diciendo 'gracias' a todo el mundo" comenta Lynne Polsi, especialista Child Life en Cardiología. "Inclusive estaba tratando de decir "Sponge Bob Square Pants" en inglés antes de irse". Melvin también se hizo amigo de los estudiantes de la Universidad de Boston quienes trabajaron muy duro para traerlo hasta acá, y después de varios días durante los cuales jugaron juntos, colaboraron todos para decorar un techo de cerámica en el ala Este del piso 8 imprimiendo las huellas de sus manos.
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