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Los investigadores usaron en el estudio dos tipos diferentes de células progenitoras para crear los vasos sanguíneos: las células progenitoras endoteliales (EPC en Inglés, endothelial progenitor cells), las cuales llegan a ser células que forran los vasos y las células progenitoras mesenquimales (MPC en Inglés, mesenchymal progenitor cells), que se convierten en células que están alrededor del forro y proveen estabilidad.
Los investigadores usaron diferentes combinaciones de los dos tipos de células progenitoras. Ellos descubrieron que una mezcla de sangre de adultos- con células progenitoras derivadas de la médula espinal o una combinación de células derivadas de la sangre del cordón umbilical con las células derivadas de la médula espinal de un adulto, resultó en la formación con la más alta densidad de vasos sanguíneos nuevos.
"La habilidad para hacer crecer rápidamente vasos sanguíneos de doble capa sin usar células de embriones o las células madres del cordón umbilical puede ayudar a eludir muchas preocupaciones éticas", dijo Bishchoff. "También resolvería un problema persistente en el tratamiento de varias condiciones médicas que resultan de la isquemia--la inhabilidad de que la sangre rica en oxígeno llegue a un órgano o tejido--como ocurre en ataques al corazón, la cicatrización de heridas y muchas lesiones agudas".
"En lo que estamos más interesados ahora es en la vascularización (la formación de vasos sanguíneos)", dijo Bishchoff, quien es también profesora asociada en el Harvard Medical School. "Nosotros hemos visto actividad vascular muy buena y amplia en siete días y quisiéramos verla en sólo 24 ó 48 horas. Si uno tiene un tejido isquémico, que es un tejido que se está muriendo, mientras más rápido se establece el flujo sanguíneo, mejor".
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