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| Disparidades étnicas en ejercicios de los adolescentes: ¿Qué papel juegan las escuelas? |
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5 de junio de 2006
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Un estudio de 17000 adolescentes de los Estados Unidos obtuvo como resultado que muchachas hispanas y negras son menos activas físicamente que las muchachas blancas, pero que esta diferencia es atribuible a la escuela a la cual ellas asisten: Muchachas negras, blancas e hispanas que van a la misma escuela no tuvieron diferencias en actividades físicas. En contraste, entre los muchachos, los negros e hispanos eran más activos físicamente que los jóvenes blancos que asisten a la misma escuela. Los investigadores, dirigidos por Tracy Richmond, médica de la División de Medicina del adolescente del Children's Hospital en Boston, informan y discuten sus conclusiones en la edición del mes de junio de Pediatrics.
Richmond y sus colegas cuidadosamente analizaron la información obtenida del Estudio Nacional Longitudinal sobre salud del Adolescente, estudio basado en las escuelas en estudiantes de Grado 7 hasta Grado 12.
"La obesidad es un problema creciente en todos los adolescentes, pero afecta desproporcionadamente a minorías raciales y étnicas", dice Richmond. "Tomando en cuenta que la actividad física es uno de los factores protectores en contra de la obesidad, y en el cual podemos tener influencia, queríamos saber si de alguna manera las escuelas podrían ayudar a determinar los niveles de actividad física".
Los hallazgos principales fueron los siguientes:
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- En promedio, los adolescentes negros e hispanos tienen mayor índice de masa muscular (BMI, por sus siglas en inglés) que los adolescentes blancos.
- En términos generales, las muchachas eran menos activas físicamente que los muchachos. Las muchachas reportan realizar menos actividades físicas por semana.
- En general, las muchachas negras e hispanas dicen realizar menos actividades que las muchachas blancas, con un promedio de 5.4, 5.2 y 6.0 de actividades por semana respectivamente. En contraste, entre los muchachos, el número de actividades por semana fue similar para negros (7.6), hispanos (7.5) y blancos (7.6).
- La mayoría de los adolescentes asisten a escuelas segregadas racialmente: cerca de un 40 por ciento de blancos acuden a escuelas cuyo estudiantado era más de 94 por ciento blanco, mientras que alrededor de un 80 por ciento de estudiantes negros e hispanos asisten a escuelas cuyas poblaciones eran de menos de un 66 por ciento blancas.
- Adolescentes negros e hispanos asisten a escuelas con estudiantes que tienen bajos ingresos económicos (negros $30000; hispanos $32500; blancos $45000).
- En general, muchachas negras e hispanas asisten a escuelas más pobres en las cuales todas las muchachas tienen menos niveles de actividad física, pero cuando los factores escolares fueron considerados, no se encontraron diferencias étnicas o raciales entre las muchachas.
- Entre los muchachos, en general hubo solamente mínimas diferencias raciales o étnicas en relación a los niveles de actividad física, pero dentro de las mismas escuelas tanto muchachos negros como hispanos tenían mayores índices de actividad física que los jóvenes blancos.
- Estudiantes que en sus hogares tienen bajos ingresos económicos tienen menos niveles de actividad física. Sin embargo, después de tomar en cuenta el ingreso promedio de todo el cuerpo estudiantil de la escuela, el ingreso familiar individual no constituyó una diferencia significativa asociado a los niveles de actividad física de varones o hembras. "Esto nos dice que estudiantes más pobres o más ricos que asisten a la misma escuela tienen niveles similares de actividad física", dice Richmond.
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En el caso de los varones, el hallazgo de que hay mayor nivel de actividad física entre negros e hispanos en comparación a los niveles que existen entre los blancos que asisten a la misma escuela, puede ser observado como algo positivo y que fomenta la salud, nos dicen los autores. Pero también podría reflejar que varones que pertenecen a las minorías están siendo diferencialmente dirigidos hacia los deportes en vez de hacerlo hacia las asignaturas académicas. Los investigadores notaron que no pudieron evaluar si sus hallazgos reflejan diferencias en las escuelas en sí mismas, tales como desigualdades en las instalaciones deportivas y en sus programas, o bien si las diferencias entre las escuelas reflejan factores sociales y culturales de los vecindarios o comunidades alrededor de las mismas, lo que podría influenciar los patrones de actividad física de los adolescentes.
"La influencia de las escuelas afecta claramente en forma diferente a varones y hembras", expresa Richmond. "Estrategias de intervención basadas en las escuelas y dirigidas a aumentar la actividad física puede que necesiten utilizar diferentes planes o tácticas para varones y para las hembras".
El estudio fue financiado por la Robert Wood Jonson Foundation, The National Institute of Child Health and Human Development y por The Maternal and Child Health Leadership Education in Adolescent Health Training Program.
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Contacto:
Jaime Crespo
617-355-6420
jaime.crespo@childrens.harvard.edu
El Children's Hospital Boston es el centro médico pediátrico líder de la nación. Fundado en 1869 como un hospital de 20 camas para niños, hoy es un centro de atención pediátrica y de adolescentes con 347 camas ofreciendo cuidados de salud de una manera completa a niños y adolescentes basados en los valores de excelencia en cuidado de pacientes y sensibilidad a las complejas y diversas necesidades de los niños y las familias. El Children's cuenta con más de 100 clínicas de especialidades médicas para pacientes ambulatorios. Es el principal hospital de enseñanza pediátrica de Harvard Medical School, hogar de la empresa de investigación más grande del mundo basada en un centro médico pediátrico y es el mayor proveedor de cuidados médicos a los niños de Massachusetts. Para mayor información acerca del hospital visite: www.childrenshospital.org/newsroom.
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